Esta tarta ha sido todo un reto para mi, empezando por la guitarra, que guardase las
proporciones y las cuerdas fuesen finitas y no se rompiesen. El muñequito con su
monopatín (bueno long board si no mi hijo se enfada) y la camisa a cuadros me dio
mas de un quebradero de cabeza y la vespa que gracias a Javi (mi marido) ha quedado
así de bonita. Y por si todo esto no fuese poco, tenía que llegar entera a Bilbao.
Poco a poco fue cogiendo forma y al final estoy contenta con el resultado, sobre todo
porque a Almudena le ha encantado.